La inteligencia artificial inunda nuestras vidas. Nos puede facilitar absolutamente todo, e irónicamente, a su vez, dificultar el futuro del ser humano.
Se defiende con argumentos válidos hasta la fecha, que como en otras grandes revoluciones, el ser humano se adaptará en su día a día, y surgirán “trabajos” nuevos que anularán un posible impacto negativo en el mercado laboral, pero ¿y si esta no es una revolución industrial cualquiera?, ¿y si es, la “REVOLUCIÓN INDUSTRIAL”?
“Rendimientos pasados, no garantizan rendimientos futuros”. Es una frase muy usada entre los inversores en bolsa. Si aplicamos la reflexión al cambio que trae la IA, podemos esperar que no ocurra lo mismo que en el pasado.
La Inteligencia Artificial puede sustituir a casi todo el mundo, y creo que hasta sin el “casi”. ¿Cómo puede afrontar el ser humano un futuro donde sea prescindible por completo?, o peor aún, ¿qué pasará cuando las máquinas deduzcan que el ser humano es un gran problema para el planeta?
Se ha planteado en varias ocasiones que los ciudadanos tendrán que recibir una ayuda económica mensual a modo de compensación por estos cambios. La idea no es nueva, la novedad viene de que, posiblemente se tendrá que aplicar al grueso de la población, y es ahí donde surgen las dudas respecto al futuro.
Desde la perspectiva que defendemos, planteamos que al igual que el crecimiento infinito en un planeta finito es insostenible, el crecimiento infinito y sin control de la IA también es insostenible para la humanidad, y esperamos, que esta vez, nos demos cuenta, para no llegar tarde como de costumbre.

Yo me atrevería a decir que será, si no lo es ya, la gran revolución del siglo 21. Y como en todo habrá que tomar medidas y legislar esta tecnología tan avanzada