El agua es fuente de conversación prácticamente diaria en estos tiempos. Básicamente porque disponemos de poca en muchos puntos del planeta.
El cambio climático es la principal culpable de su escasez según muchos de los expertos, pero podemos también estudiar otras variables que pueden explicar si esta escasez se debe sólo a la naturaleza.
Basta con echar un vistazo al siguiente gráfico que representa el aumento de población en la provincia de Málaga en casi 30 años. Este ejemplo, nos sirve para darnos cuenta de que puede que el agua no sea tan escasa como se nos vende, sino que debido al auge de población, el agua no sea suficiente para todos.
Tenemos que pensar que la población real en Málaga también se multiplica en periodos de temporada alta turística, donde el derroche de agua producto de la actividad lúdica es más que evidente. Este tema tiene bastante que ver con el artículo en el que se trató el tipo de turismo que podemos mantener en las ciudades, pero también con la población que podemos permitirnos. Texto aquí
Se habla con orgullo de que el aumento de población en Málaga es de alto poder adquisitivo, personas de todo el mundo que vienen buscando el buen tiempo y vivir con la máxima calidad de vida. Es por esto, que las personas que eligen Málaga no lo hacen para después pasar penurias con el agua, sino buscando casas o pisos con grandes jardines, comodidades, piscinas, y servicios adicionales en general. No cabe duda de que todo eso conlleva un gran consumo de agua.
El crecimiento del precio en la vivienda de lujo ha sido del 17% en el último mes antes de la publicación de éste artículo, lo que demuestra el auge de viviendas que si bien son modernas y se diseñan con el máximo respeto al medio ambiente, no compensan el tipo de vida que se lleva en ellas, que no tiene como objetivo ahorrar agua precisamente.
De nuevo estamos ante el problema del modelo económico. No es Málaga solamente. España es un país que basa su modelo económico en el turismo y los servicios, y éste modelo necesita inversiones hídricas que llevan sin hacerse décadas.
El cortoplacismo de nuestros políticos que sólo quieren dinero para aquí y ahora, nos conduce a una desertificación sin remedio, para la cual, los dirigentes ya tienen al gran culpable, el cambio climático, y eso, al parecer, les libra de sus responsabilidades.
